Hoy en la cafetería tenían puesta en la tele las noticias, concretamente la previsión del tiempo.
Y por lo visto va a llover este fin de semana. A mí me da igual, pero a los trabajadores que están enfrente de mi casa están construyendo un bloque de viviendas no creo.
Como los tengo enfrente, cuando hago una pausa me asomo a la ventana y veo cómo van.
Y cuando llueve, se forman en la obra los típicos charcos.
Porque cuando el agua cae, va cayendo por el sitio que tiene más pendiente, y forma el riachuelo.
Como en el monte. Cuando llueve, el agua se junta siempre en el mismo cauce.
Y da igual, si llueve mucho o poco, el riachuelo se forma en el mismo sitio siempre. El agua siempre se junta en el cauce.
Siempre.
Solo hay un cauce.
Lo mismo que el miedo escénico y los nervios en las exposiciones.
En el momento en el que entran los nervios, los pensamientos, es como si fueran por una autopista neuronal, y la única disponible.
El problema es que te lleva a los nervios.
Solo hay un cauce para el agua…
…salvo que haya algo que lo cambie, como, por ejemplo, una presa, o un muro, o algo así. Que entonces el agua va por otro sitio, de manera natural.
Lo mismo que antes, pero por otro sitio.
Como el trabajo de entrenamiento mental.
Como anteayer, trabajando con un ejecutivo, la sensación de «sentirse observado» o sentirse juzgado al estar al frente de un determinado público o auditorio.
Toda la vida le había causado una intranquilidad muy fuerte, el sentirse observado, y le producía desde desconcentración y desconexión de su trabajo, hasta perdidas de nivel profesional, hasta incluso bloqueos que estaban poniendo en riesgo su futuro profesional.
Al acabar el entrenamiento, el pensamiento le iba por otro sitio, de manera natural.
Tanto que cuando le pregunté si prefiere enfrentarse a un auditorio o quedarse rezagado, como si no fuese con él, su respuesta le hizo reír.
Le daba igual.
¿Qué tal sería esto para ti?
Por cierto, los profesionales que superan el miedo escénico suelen descubrir que después se sienten mejor en su día a día. Pero eso te lo cuento en otro momento.
Nos vemos,
Fernando
De Prepararse Tanto...
¿Por qué Alguien Sigue Sin Tener La Seguridad Y Confianza En El Momento De La Verdad?
Es probable que asumieras como verdad, desde la escuela de negocios, que necesitabas practicar más para dar la interpretación que tú sabes que puedes dar, o que simplemente, con exponerte más veces, los nervios se irían yendo.
Pero la realidad es que cuantas más veces actúas con la mentalidad incorrecta, lo único que podrías estar perpetuando es tu habilidad de tener nervios y de sufrir en tus presentaciones, en el momento de la verdad, acumulando malas experiencias.
Los deportistas llevan tiempo entrenando su mentalidad para llegar al alto rendimiento. Si eres un profesional de empresa y lo que quieres es disfrutar de tu profesión, y sentir la seguridad que necesitas en el momento de la verdad, conectando con tu trabajo profesional y contigo, igual te interesa saber cómo están consiguiendo otros ejecutivos y directivos, eliminar esos nervios y el miedo escénico con una metodología específica.
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